Embarazo adolescente: en 2020 hubo un descenso del 20,5% respecto a 2019

El año pasado nacieron 3.332 bebés de niñas y adolescentes. Si bien el índice permanece en un descenso desde el 2018, aún es una problemática que preocupa

Embarazo adolescente

Durante el 2020 nacieron en Misiones 3.332 bebés de niñas y adolescentes que tenían entre 10 y 19 años. De ese total, 133 son hijos nacidos de niñas de entre 10 y 14 años y 3.199 de adolescentes de 15 a 19 años, según el Informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud Pública de la provincia.

Los datos, que por la pandemia del coronavirus tardaron más de lo habitual en ser dados a conocer, dan cuenta de una reducción del 20,5% respecto del 2019, que tuvo 4.194 nacimientos, y un 29,7% menos comparando con 2018, donde se dieron a luz 4.746 bebés en partos infanto juveniles.

Sin embargo, el descenso es más notorio en el grupo de las adolescentes y no así entre las niñas, un dato alarmante teniendo en cuenta que se trata de embarazos vinculados directamente con una situación de abuso sexual, casi siempre dentro del seno familiar. De 2019 a 2020 hubo en la provincia 44 partos menos, mientras que entre las adolescentes este número es 800 menos.

Todos los departamentos de la provincia evidencian casos de embarazos de niñas y adolescentes, pero las cifras más altas se encuentran en Capital, Iguazú, Guaraní, Eldorado y Cainguás.

“Si bien los índices de embarazo aún continúan elevados en Misiones, los monitoreos dan cuenta de que está disminuyendo año tras año, despacio, pero van disminuyendo desde la implementación del Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (Enia), que se implementó en 2018 en Misiones y da cuenta de la importancia para la prevención del embarazo adolescente”, sostuvo Olga Ferreyra, referente del programa de Educación Sexual Integral y del Plan Enia del Ministerio de Educación de la provincia.

Y continuó: “Consideramos que los índices siguen siendo bastante elevados y sería importante que pudiéramos trabajar en toda la provincia, porque estamos en sólo en los departamentos Capital, Guaraní y Oberá. Creo que es un gran desafío y uno de nuestros objetivos”.

La mortalidad materna y los riesgos del embarazo son mayores cuanto menor es la edad de la mujer embarazada, pero también hay cuestiones que hay que tener en cuenta sobre maternar a temprana edad, que trae aparejada la problemática de la deserción escolar y la dificultad de encontrar empleo estable en un futuro, así como la repetición del embarazo años después.
Misiones, Chaco y Formosa son las provincias con mayor índice de embarazo adolescente en el país. A nivel regional, Argentina tiene, al mismo tiempo, indicadores de fecundidad adolescente más altos que Brasil, Chile y Uruguay, según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

La importancia de la información
Tanto a nivel nacional como provincial coinciden que la baja en las estadísticas se corresponde, entre otros factores, con el lanzamiento del Plan Enia, un mayor acceso a la Educación Sexual Integral (ESI), el uso de los anticonceptivos de larga duración, y un mejor acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE).

“Si una adolescente tiene un bebé, ya se le asesora sobre métodos anticonceptivos de larga duración, como el implante subdérmico, para evitar que vuelva a un embarazo no intencional y para que este número siga en descenso año tras año”, sostuvo Ferreyra.

Teniendo en cuenta que la tierra colorada tenía un alto índice de embarazos no intencionales en la adolescencia, la Provincia se adhirió al plan nacional Enia en 2018 y desde entonces se trabaja de manera articulada entre el Ministerio de Educación con la ESI, el Ministerio de Salud Pública con el programa de Salud Integral en la adolescencia y con el Ministerio de Desarrollo Social con un dispositivo de base comunitaria en los barrios, es decir, con chicas y chicos que no están dentro del sistema educativo.

“Desde educación tenemos acompañantes pedagógicos que guían a los docentes para que puedan desarrollar talleres con los estudiantes. Por otra parte, dentro de las instituciones hay asesorías, que son espacios que cuentan con psicólogos y trabajadores sociales. Están tres días en las escuelas y trabajan a demanda de los alumnos no solo en salud sexual y reproductiva sino salud integral también”, explicó Ferreyra sobre el programa.

Asimismo, se trabaja en los Caps y hospitales, donde también hay consejerías y asesoramiento sobre cómo cuidarse en las relaciones sexuales y de las opciones de métodos anticonceptivos. Los adolescentes tienen autonomía en la elección de esto último.

“Durante las asesorías o en el ámbito de los talleres aparecen casos de abuso y en ese sentido lo que hace el plan es tener una red para informar al órgano de protección dentro de la Dirección de Infancia y trabajar en la restitución de esa vulneración de derechos”, sostuvo la profesional

En esa misma línea, admitió: “Son espacios muy concurridos, con mucha demanda tanto en las escuelas como en los centros de salud; buscan informarse, piden que se les de Educación Sexual Integral en las escuelas, están exigiendo sus derechos”.