Los bancos tendrán que librar una batalla con los “arbolitos” para captar los dólares del turismo

La apertura de las nuevas cuentas para los extranjeros será sumamente engorrosa. El BCRA apunta a captar por esa vía entre 15% y 20% del total de los dólares que hoy ingresan por el mercado paralelo

Imagen de archivo de un banquero contando billetes de 100 dólares en un banco en Westminster, Colorado, Estados Unidos. 3 de noviembre, 2009.  REUTERS/Rick Wilking/ArchivoImagen de archivo de un banquero contando billetes de 100 dólares en un banco en Westminster, Colorado, Estados Unidos. 3 de noviembre, 2009. REUTERS/Rick Wilking/Archivo

El lanzamiento de la cuenta bimonetaria para turistas significa para los bancos la posibilidad de capturar un nuevo negocio del que están totalmente ausentes por causa del cepo cambiario: los dólares que ingresan los extranjeros al país. Esto significa que las entidades financieras tendrán que salir a competirle a los “arbolitos”, que son los que históricamente se quedan con el negocio particularmente en momentos de restricciones cambiarias como las actuales.

Atraer parte de esos dólares al sistema bancario es sumamente atractivo para los propios bancos, que se ganan un negocio en el que hasta ahora no participaban, pero también para el Banco Central. Cada dólar que entra al circuito bancario no sólo pasa al circuito formal de la economía, sino que además significa una fuente de aumento de las reservas en un momento en el que escasean. El grueso de los dólares que entran los turistas no pasa por el mercado oficial (ya que el tipo de cambio es de $ 100), sino por el mercado paralelo para conseguir un tipo de cambio hoy sustancialmente más alto.

En los bancos hablaban ayer de una “batalla desigual” que deberán librar contra el enorme negocio informal involucrado en el mercado de cambios, que incluye a los “arbolitos” del centro porteño, pero también a la gran proliferación de “cuevas” que hacen cambio, los comercios que aceptan dólares como forma de pago (y cada uno fija su propia cotización) e incluso los mostradores de los hoteles, que también proveen el servicio a sus huéspedes o les recomiendan “proveedores” de confianza.La nueva cuenta bimonetaria para extranjeros sólo podrá abrirse en dólares, lo que deja afuera las monedas que ingresan desde los países limítrofes. Además, choca con las restricciones de los bancos, incluyendo la obligación de pedir turno previo para ingresar a las sucursales

Según autorizó el BCRA, los bancos podrán abrir cuentas bimonetarias con las que se podrá cambiar dólares a pesos al tipo de cambio MEP. Esa cotización hoy está en $ 180 y se acerca al dólar libre, que cerró a $ 198. La entidad monetaria estima el ingreso de dólares del turismo en USD 6.000 millones anuales. “Una estimación conservadora indica que entre 15% y 20% podrían quedar en el circuito bancario, fomentando la economía formal”, indicaron en la entidad. Sin embargo, en los bancos no están tan seguros de poder conseguirlo.

¿Cuáles son los aspectos que juegan en contra para que los bancos puedan atraer esos dólares? Hay varios aspectos señalados en las últimas horas para tener en cuenta:

-Las cuentas bimonetarias sólo pueden abrirse en dólares, por lo que el resto de las monedas queda al margen. Esto es muy inconveniente para captar al turismo de países limítrofes, que suele llegar con sus monedas locales, como el real brasileño, el peso chileno o el uruguayo. Se trata del “target” más apetecible ya que están más familiarizados con la estrategia de cambiar sus billetes en el mercado negro para obtener mejor tipo de cambio. Sin embargo, esta situación no fue contemplada por la norma. Estos turistas también se cuidan de no pagar con sus tarjetas de crédito el gasto del hotel y hacerlo en efectivo justamente para aprovechar la elevada brecha cambiaria.

-Los bancos tienen horarios acotados de atención, que conspira contra la necesidad del turista: además, hay que tener en cuenta que para entrar a una sucursal hay que solicitar turno previo, por lo que ningún turista podría hacerlo. Pero aún en caso de poder, los bancos no atienden los fines de semana ni después de las 15 horas, mientras que el turista requiere el cambio en cualquier momento del día y sobre todo los fines de semana. Algunas entidades tienen dependencias en shoppings o en la calle que dan servicio de corrido, pero se trata de excepción y no de la regla.Para el BCRA es fundamental captar parte de los dólares que ingresan por turismo para equilibrar la balanza cambiaria del sector. El verano es el peor momento del año ya que aumenta fuerte el gasto de los argentinos en el exterior

-Los extranjeros que depositen dólares en un banco local no podrán retirarlos en efectivo si les sobra: de acuerdo a la regulación dispuesta por el Central, si sobran 500 dólares en la cuenta el turista tendrá dos opciones. Cambiarlos a pesos antes de volver a su país y luego volver a convertirlos en dólares (sólo en una “cueva”) o bien transferirlos a una cuenta propia en su país de origen, lo que resulta sumamente engorroso. Aunque no hubo aclaraciones sobre este punto, se supone que la negativa a entregar dólares billete está relacionado con normas antilavado.

-La apertura de cuentas on line luce como una opción muy acotada: es una de las alternativas dispuestas por el Central. Podría adaptarse para casos puntuales, por ejemplo una empresa que trae un contingente para turismo o negocios. En ese caso, podrían realizar en forma ordenada una apertura de cajas de ahorro bimonetarias. Incluso se plantea la posibilidad de que el cliente reciba una tarjeta de débito a la llegada al hotel para utilizarla para gastos.

Para el BCRA es fundamental captar parte de los dólares que ingresan por turismo para que la balanza cambiaria del sector quede lo más equilibrada posible. El verano es, por otra parte, el peor momento del año ya que aumenta fuerte el gasto de los argentinos en el exterior. Cada compra de pasajes, hotelería y gastos que se realizan con una tarjeta argentina automáticamente implican una caída de reservas. Ahora, el Gobierno intenta compensar parte de esa salida incentivando a que los dólares que entran pasen por el mercado oficial, aunque partiendo de un tipo de cambio mucho más atractivo que el oficial.