Hacer los deberes en casa un hábito que se instala en tiempos de cuarentena

Quedarse en casa y encontrar la forma de hacer más llevadera la rutina en tiempos de aislamiento social obligatorio es un desafío que va mostrando   innumerables propuestas adaptadas a voluntades, destrezas y espacios disponibles.

Pero sin dudas en este lapso de precaución y recaudo por el coronavirus y la consecuente imposibilidad de asistir a las escuelas el hábito de hacer las tareas en un aula improvisada se incorporó a la vida familiar en cuarentena. 

Tecnología de por medio, los docentes hacen llegar las actividades que los alumnos traspasarán a sus cuadernos y carpetas guiados por  las consignas que llegan por whatsapp, Facebook o por  plataformas educativas. 

Incorporar el hábito

En el caso de Juan que cursa el séptimo grado en la escuela 219 y que recibe las tareas que “la maestra pasa al grupo de padres” incorporó la práctica de hacer los deberes en el mismo horario  en el  que va a clases, entre las 13 y las 17.

Otro ejemplo de establecer una costumbre  para compensar la ausencia en las aulas y cumplir con las  solicitudes académicas es el de Milena. “Hacemos la tarea por la mañana y yo me siento con ella. Le gusta más la escuela, pero no le desagrada la clase personalizada” certifica orgullosa Marcela la mamá  de la niña que asiste al  tercer grado del Instituto Santa Lucia.   

Martina recibe las tareas por Facebook y las completa el fin de semana.

La vida del hogar va estableciendo pautas, como la de Benjamín, también alumno de tercero del Santa Lucia, que prefiere hacer las tareas después de la merienda. “No tiene drama de hacerlas en casa, con un establecido día de por medio” según confirma su mamá Lidia.

A Milena, le gusta más la escuela, pero no le desagrada la clase personalizada de su mamá Marcela.

Alternativas

Como mencionábamos son varias las alternativas como la de los  estudiantes que se adaptan a las plataformas, que varían según la disposición de cada establecimiento educativo, como es el caso del  Colegio Santa María que habilitó  un sitio virtual al que accede a diario Emma Lucero quien cursa el séptimo grado turno mañana.

Al respecto su mamá, Natalia, expuso que “Emma prefiere estudiar por la tarde, utilizando el manual Santillana que tiene todas las tareas y se complementa con los contenidos de la plataforma”.

Benjamín prefiere hacer las tareas después de la merienda.

También la Escuela Jardín Modelo, a cuyas aulas espera regresar pronto Martina, los contenidos se facilitan los viernes por Facebook con todas las áreas incluidas. “Copio todo en la carpeta y completo entre viernes y sábado por la tarde” contó, sin disimular su ansiedad de volver a clases en el   quinto grado que empezó a comienzos de marzo.

Emma utiliza la plataforma que habilitó el Colegio Santa María donde cursa el séptimo grado.

Un caso   peculiar es el de Alexia. Eludió el encierro y vulneró los rayos del sol acudiendo a la protección de una carpa instalada en el patio de su casa. Una manera muy particular de respetar las normas para, bajo la sombra, cumplir con los requisitos que le exige el cursado del segundo año en la EPET 36 de Itaembé Miní.

Juan hace los deberes por la tarde en el mismo horario  en el  que va a clases a la escuela 219.

Resolver sumas y restas, colorear los pentagramas como “pidió” la maestra de música, repasar las funciones del estado y tan solo por estos días aferrarse a la teoría de la actividad física, sustentan estos testimonios que más allá del color de la carátula sintetizan miles de historias similares que conviven con esta realidad, que por lo que se presume podría extenderse en  un  contexto  en el que el recreo es más extenso y la asistencia se toma en casa.

Alexia prefiere estudiar al aire libre e improvisó una carpa en el patio de su casa.