La baja inflación durante la pandemia tiene una explicación y algunas preguntas

No se puede afirmar que el INDEC está midiendo mal. En realidad existe una sobre-ponderación en supermercados y una sub-ponderación de los comercios de barrio.

Las circunstancias de la pandemia de coronavirus llevaron a una alteración en la intensidad del uso de los mecanismos de medición generando complicaciones en las mediciones.

Las circunstancias de la pandemia de coronavirus llevaron a una alteración en la intensidad del uso de los mecanismos de medición generando complicaciones en las mediciones.Por Diego Piccardo e Iván Cachanosky

Hace varios años que la inflación es un problema crónico en la Argentina. El mal manejo por décadas de la política fiscal con recurrentes déficits generó una prolongada dominancia sobre la política monetaria obligándolo a asistir al Tesoro en su creciente apetito del gasto público. Esto tiene consecuencias en el poder adquisitivo de nuestra moneda. Este año no va a ser la excepción.

En los primeros cuatro meses del turbulento 2020 la inflación acumulada fue del 9,4%, menor al 15,6% que se acumuló hasta abril en el año pasado. Para mayo se espera que la inflación mensual sea similar a lo que se observó en abril, es decir, en orden del 1,5%.

En medio de una emisión monetaria descontrolada y una amplia brecha cambiaria parece difícil de entender estos niveles bajos de inflación. Sin embargo, hay explicaciones al respecto.

En ninguna circunstancia se podría afirmar que el INDEC esté midiendo mal la inflación. En medio de la inusual situación que atravesamos, el Instituto hace lo que tiene a su alcance. Lo que en realidad ocurre es que en el marco de la coyuntura del Covid-19 las mediciones se vuelven más difíciles y se termina midiendo una realidad que está distorsionada por las circunstancias.

Con realidad distorsionada nos referimos a que hay precios regulados, otros que son difíciles de medir, y otros que simplemente ya dejaron de publicarse.

En este marco, lo que más pesa es la existencia de productos de Precios Cuidados, precios máximos y tarifas de servicios públicos congeladas, hacen que exista una inflación reprimida que en algún momento se va a tener que ajustar.

Por otro lado, el hecho de que los agentes de INDEC ya no puedan recorrer a pie los comercios (o lo hagan más limitadamente) y releven más que de costumbre algunos precios de forma online provocan, por un lado, una sobre-ponderación de los supermercados, que tienen sus precios en la web, y, por otro, una sub-ponderación de los comercios de barrio.

Las circunstancias de la pandemia de coronavirus llevaron a una alteración en la intensidad del uso de los mecanismos de medición generando complicaciones en las mediciones. Esta situación hace que el peso de los aumentos en los almacenes de barrio se encuentre sub-ponderado en el número final de inflación. Además en muchos casos, la cuarentena incrementa la demanda en los locales cercanos.

Por otro lado, los clubes de barrio, los gimnasios y los colegios, entre otros, tuvieron que bajar las cuotas mensuales para mantener algunos ingresos mensuales mientras los usuarios no pueden utilizar las instalaciones.

Mientras tanto, cines, teatros y peluquerías (ahora sólo en algunas provincias) están sin actividades y no relevan precios lo que obliga a aplicar ponderaciones de productos-servicios similares o las del rubro dentro del que se encuentran si no existe un benchmark adecuado.

Por supuesto, también está la explicación teórica. En materia monetaria se está viendo una expansión de la base monetaria sin precedentes en los últimos años. Tomando el promedio de los últimos 20 días la base monetaria se expande a un ritmo del 62,7% interanual.

Esta expansión todavía no se ve reflejada en el IPC por dos razones:

  • a) La política monetaria suele actuar con un lag que hace que sus efectos se vean más adelante.
  • b) La demanda de dinero en la cuarentena subió por motivos precautorios dada la incertidumbre que trajo aparejada.

Esto enciende (o debería encender) las alarmas en el Banco Central (BCRA). La demanda de dinero va a descender a medida que se normalicen las actividades. Si bien es altamente probable que la inflación se acelere en los próximos meses, la magnitud de la velocidad de dicha aceleración depende del accionar de la autoridad monetaria. ¿Absorberá el excedente de pesos?

Por último, el nivel de la brecha y su posible evolución creciente preocupan cada vez más. Especialmente en un contexto en el cual las reservas netas se desangran y hay poco margen de acción. La Argentina es un país bimonetario, si el excedente de pesos no es absorbido, tarde o temprano generarán aún más presión sobre los dólares paralelos.

De esta manera, si bien la inflación viene siendo baja, en los meses subsiguientes vamos a ver una aceleración de esta. Más aún, la primera semana de junio ya estaría alertando de una aceleración en el nivel de precios. Como dijimos anteriormente, dependerá de cómo enfrente el BCRA al exceso de oferta de dinero, de la extensión de la cuarentena y de lo que suceda con los precios regulados.