Científicos están descubriendo por qué hay personas que dicen oír a los muertos

Un estudio revela que los “médiums” y quienen practican espiritismo tienen cierta hipersensibilidad y son más propensos a haber tenido experiencias auditivas inusuales en la infancia

Las personas que dicen oír a los muertos son más propensas a experimentar alucinaciones auditivas y a volcarse al espiritismo buscando respuestas. Las personas que dicen oír a los muertos son más propensas a experimentar alucinaciones auditivas y a volcarse al espiritismo buscando respuestas.

¿Los médium, espiritistas, o psíquicos, en serio pueden oír a los muertos? Una pregunta que curiosamente interesa mucho a los científicos pues han identificado rasgos que pueden hacer a una persona más propensa a afirmar que ha escuchado voces de seres del más allá.

Su interés se basa principalmente en determinar si es posible encontrar tempranamente estos rasgos, que pueden ser clave para tratar enfermedades mentales asociadas con la esquizofrenia y otro tipo de trastornos.

Una de las preguntas que barajan quienes investigan el fenómeno de los autodenominados “clariaudientes” es por qué hay personas que reaccionan “positivamente” a cierta hipersensibilidad de la audición o los sentidos y otros desarrollan alucinaciones auditivas perturbadoras que pueden derivar en trastornos esquizofrénicos.

Según una nueva investigación conducida por los psicólogos Peter Mosely, de la universidad de Northumbria, y Adam Powell, de la Universidad de Durham, ambas en Reino Unido, los ‘médiums’ tienen una predisposición mucho mayor que la población general a haber sufrido experiencias auditivas inusuales en la infancia y a ser susceptibles a las alucinaciones auditivas.Sesión espiritista Sesión espiritista

Las experiencias espiritistas de clarividencia y clariaudiencia –la experiencia de ver u oír algo en ausencia de un estímulo externo, y atribuida a los espíritus de los muertos- son de gran interés científico, tanto para los antropólogos que estudian experiencias religiosas y espirituales como para los científicos que estudian experiencias patológicas alucinatorias.

Lo que buscan comprender los investigadores es por qué unas personas con este tipo de experiencias forman un vínculo espiritualista y otras las encuentran más angustiantes y reciben un diagnóstico de salud mental.

“Los espiritistas tienden a informar sobre experiencias auditivas inusuales que son positivas, comienzan temprano en la vida y que luego pueden controlar”, explicó Moseley.

“Comprender cómo se desarrollan es importante porque también podría ayudarnos a comprender más acerca de las experiencias angustiantes o no controlables de escuchar voces”, agregó.

Para aproximarse a algunas conclusiones los psicólogos condujeron un estudio donde encuestaron a 65 médiums clariaudientes miembros de la Unión Nacional de Espiritistas del Reino Unido, y 143 miembros de la población general que convocaron a través de redes sociales.La religiosidad y las creencias paranormales son mucho más fuertes en las personas clariaudientes que en la población general. La religiosidad y las creencias paranormales son mucho más fuertes en las personas clariaudientes que en la población general.

Buscaban determinar la qué diferenciaba a los espiritistas del público en general, que no (por lo general) dicen haber escuchado las voces de los muertos.

En general, el 44,6% de los espiritistas informó haber escuchado voces a diario y el 79% dijo que las experiencias eran parte de su vida diaria. Y aunque la mayoría dijo haber escuchado las voces dentro de su cabeza, el 31,7% informó que las voces también eran externas.

Los resultados de la encuesta fueron sorprendentes.

En comparación con la población general, los espiritistas tienen una creencia mucho más alta en lo paranormal y era menos probable que les importara lo que otras personas pensaran de ellos.

Los espiritistas en general tuvieron su primera experiencia auditiva cuando eran jóvenes, a una edad promedio de 21,7 años, y reportaron un alto nivel de absorción. Ese es un término que describe la inmersión total en tareas y actividades mentales o estados alterados, y qué tan efectivo es el individuo para desconectarse del mundo que lo rodea.

Además, se descubrió que eran más propensos a tener experiencias similares a las alucinaciones. Los investigadores notaron que por lo general no habían oído hablar del espiritismo antes de sus experiencias; más bien, lo habían encontrado mientras buscaban respuestas.Helen Duncan, una médium escocesa famosa por ser la última persona condenada y ejecutada por brujería.


Helen Duncan, una médium escocesa famosa por ser la última persona condenada y ejecutada por brujería.

En la población general, los altos niveles de absorción también se correlacionaron fuertemente con la creencia en lo paranormal, pero poca o ninguna susceptibilidad a las alucinaciones auditivas. Y en ambos grupos, no hubo diferencias en los niveles de creencia en lo paranormal y susceptibilidad a las alucinaciones visuales.

Estos resultados, dicen los investigadores, sugieren que, por lo tanto, es poco probable que experimentar las ‘voces de los muertos’ sea el resultado de la presión de los compañeros, un contexto social positivo o la sugestión debido a la creencia en lo paranormal. En cambio, estos individuos adoptan el espiritismo porque se alinea con su experiencia y es personalmente significativa para ellos.

“Nuestros hallazgos dicen mucho sobre ‘aprender y anhelar’. Para nuestros participantes, los principios del espiritismo parecen dar sentido tanto a las experiencias extraordinarias de la infancia como a los frecuentes fenómenos auditivos que experimentan como médiums practicantes”, dijo Powell .

“Pero todas esas experiencias pueden resultar más de tener ciertas tendencias o habilidades tempranas que de simplemente creer en la posibilidad de contactar a los muertos si uno se esfuerza lo suficiente”.

Las investigaciones futuras, concluyeron, deberían explorar una variedad de contextos culturales para comprender mejor la relación entre la absorción, la creencia y la extraña experiencia espiritual de los fantasmas que susurran en el oído.